Esta es mi historia

Una pasión: el arte del Kobido.

“El arte es el mediador de lo inexpresable”

Johann Wolfgang von Goethe

Un poco sobre mí

Comencé mi aventura en el mundo oriental cuando decidí comenzar a estudiar Medicina Tradicional China. De eso hace ya más de diez años. Ahora tengo 33. Allí descubrí un mundo totalmente nuevo, una forma radicalmente distinta de observar al ser humano y a su entorno.

Aprendí a observar, a mirar, a ver al otro. Aunque lo más importante, es que la MTC me enseñó a sentir. En esos años también comencé a andar mis primeros pasos en el mundo del masaje a través del TuiNa.

Tras varios años profundizando en el universo de la MTC decidí dar el paso hacia el masaje, por lo que empecé a formarme en masaje TuiNa, en Shiatsu, en Masaje Tailandés, en Masaje Podal y tras descubrir Kobido, en este arte que pasaría a ser mi verdadera pasión.

Mi misión

Decidí especializarme en masaje facial Kobido el día que comprendí que su aplicación trascendía al masaje. Integré que la práctica del Kobido se acercaba más al arte que cualquier otra técnica que hubiera conocido.

Cada movimiento, cada técnica, cada transición suponían un desafío estético para mí. Cada sesión se convertía en un reto para mí, moldear el rostro femenino, sin instrumentos, solamente mis manos.

Desde hace varios años, me he dedicado a la práctica de este arte en el que cada día se aprende algo nuevo. Es por eso que deseo que Kobido sirva para potenciar y mantener en el tiempo la belleza y la salud de las personas.